El proyecto requería la implantación de un sistema de control antivertido robusto y totalmente integrado con inversores Sungrow SG350HX. Además, debía cumplir estrictamente con los estándares de ciberseguridad definidos por el cliente y permitir futuras ampliaciones, como la incorporación de sistemas de almacenamiento energético (BESS).
A estos requisitos se sumaba la necesidad de coordinar la solución con los nuevos sistemas de protección contra incendios, asegurando una integración completa y un funcionamiento alineado con la normativa vigente.